Somos Milenials, y nos la pela (casi) todo.

Después de tantos años intentando volver a escribir, unos meses escribiendo para mi mismo (casi un año realmente), y otros tantos viviendo… He intentado pensar en un título elegante, irónico, conciliador, clickbait, etc… para esta publicación. Y esto es lo mejor que he podido escribir… Qué remedio! Pero los hechos son los hechos y no se pueden camuflar con el sobre valorado “lenguaje políticamente correcto”.

Es de sobra conocido que mi generación ha crecido en un contexto social y tecnológico totalmente diferente al de nuestros padres, y por ello hemos gozado de una serie de privilegios que en lugar de traer grandes evoluciones a la sociedad moderna (que las hay, no lo niego), hemos terminado cayendo en un bucle de conformismo que va desde buscar el sentido de la vida en Google, vivir follando gracias a Tinder (Si no tienes tu crush de turno / novi@ “estable”) o a las cenas de empresa (si no eres entrepreneur), comprar en Amazon que nos trae la compra (aunque sacrifiquemos nuestra privacidad), ofendernos porque gilipollas sin vida social nos insultan en Twitter… Y así con un largo etcétera que podría contemplarse en cada app que llevamos en dispositivos inteligentes que, en cierta forma, nos vuelven mas subnormales.

Es por eso, que nosotros, los “Millennial” (años de evolución para poner nombres de mierda, la verdad), estamos perdiendo el norte (si no lo hemos perdido ya).

Por hacer una síntesis rápida, nos han puteado en tantos ámbitos, que la idea general es que somos muy dependientes del entorno familiar (o al contrario, no nos relacionamos con ellos), nos conformamos con ser explotados por grandes empresas porque “es un chollo tener trabajo estable” (o nos hacemos emprendedores con una “startup chupiguay“), recurrimos más a las relaciones liberales o a la infidelidad camuflada bajo el nombre de “poliamor”/”es mi mejor amigo ,cari, no debes preocuparte!“, y pasamos de comprar casa porque “nos ata y pasamos de hipotecas“… En pocas palabras: hemos idealizado nuestras vidas de 💩 tomando acciones del día a día sin pensar en el futuro porque no sabemos que es una puta mierda (o lo sabemos pero nos cruzamos de brazos).

Vamos a ver chiquillos confusos de los 90: ¿Tamos tontos o estamos decreciendo intelectualmente?

Tampoco es cuestión de generalizar, obviamente existe un grupo determinado de personas que seguramente observan este tipo de actitudes y se asquean. Pero seamos francos: ¿Quién no conoce a alguien que encaje en ese perfil? Y lo peor es que también afecta al resto de la sociedad (por ejemplo, conocí a un hombre de 40 y tantos, “emprendedor”, “single”, que tenía mas de 5 perfiles en distintas apps de ligue y no era capaz de mantener una conversación sin tocar el móvil cada 5 minutos).

Esto no es mas que una “carta de intenciones”, sobre lo que pienso hablar principalmente (aunque también habrá espacio a otros contenidos más útiles, verdá de la buena), y con ello quiero introducir el termino que titula este blog (tampoco es que sea lo más currado que haya escrito, pero lo de aprovechar los minutos muertos en el metro dan estos resultados…).

¿Y qué es una milenial confundido?

He ideado un simple listado de elementos para identificarlos, aunque puede diferir mucho según donde vivas, tu oficio, cuanta pasta/propiedades te regaló papá, entre otros:

  • Requisito obvio: ser “Milenial” (nacidos entre los 80s y 90s).
  • Estar hasta los huevos del postureo de la gente de tu quinta (indispensable).
    … Pero también tener tu perfil de Instagram para lucir tu maravillosa vida de mierda camuflada con purpurina.
  • Negar que la vida sea una mierda, que las cosas son difíciles o mirarlo todo con un positivismo estúpido (estúpido por la sensación que te deja después de pringar).
  • Terminar con ansiedad/depresión por tragarte toda la mierda sin desahogarte, motivado por el punto anterior.
  • Tener una tablet, smartphone, smartwatch, smarthome, smartlitrona y pocos megas en el móvil… so rancio.
  • Renegar de emprender porque conoces a alguien que le fue mal económicamente con su empresa.
  • Renegar de ser empleado porque conoces a alguien que acabó mal mentalmente en su empresa.
  • Buscar la libertad económica a través de Internet (sin enseñar los genitales).
  • Buscar la libertad emocional a través de Internet (enseñando los genitales).
    … Buscar cualquier cosa a través de Internet (lo de los genitales es opcional).
  • Negarte a vivir fuera de tu lugar de nacimiento (que suerte vivir aqui!).
    … Pero aprovechar las vacaciones para pirarte lo mas lejos posible (para luego subirlo a las RRSS, claramente).
  • Irte a vivir fuera de tu lugar de nacimiento (como mola vivir allí).
    … Y descubrir que dejar de ser el turista para ser el que convive con los turistas no mola tanto (y menos cuando buscas donde vivir…).
  • Indignarse por ver a los adolescentes de ahora bailar trap y enseñar mas carne que en la sección de embutidos del Lidl.
    … Pero acabar bailando a ritmo de Maluma después de la tercera copa.

En definitiva, una buena parte de nosotros, los jóvenes (o viejóvenes) estamos llegando a un punto donde nos han diseñado para vivir pendientes de mil cosas, con el resultado de ser unos seres sobre protegidos, mimados, y obedientes.

¿Nos beneficia está situación? Para nada, pero por desgracia, parece que dentro de los Milenials somos pocos los que nos revelamos ante este Status Quo de inanición mental en el que estamos sumergidos.

Y de ahí que el título del blog sea el que es…

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